miércoles, 25 de julio de 2012

COMIENZOS DEL CINE DE TERROR

Apodado "el hombre de las mil caras", Lon Chaney fue la primera gran leyenda del cine de terror, gran estrella del cine mudo e intérprete clave del género fantástico. Nació el 1 de abril de 1883, en Colorado Springs, y poco después fue bautizado con el nombre de Leonidas F. Chaney.

Lon Chaney (1883-1930)
Sus padres, Frank y Emma, eran sordomudos, hecho que le fue muy útil para su posterior evolución interpretativa en el teatro y en el cine ya que la comunicación gestual con sus progenitores le ayudó mucho en sus posteriores creaciones para la pantalla grande.

Desde temprana edad y debido a la incapacidad de su madre debido a dolores reumáticos, Lon  Chaney abandonó el colegio para cuidar a sus hermanos pequeños y se unió a varios grupos escénicos de su ciudad natal, entre ellos al de su hermano mayor John Chaney.

Cleva Creighton
A los 22 años se caso con la corista Cleva Creighton, pero debido a los altos problemas mentales derivados del alto consumo de alcohol de esta última, tuvo que divorciarse en 1914, no sin antes haber tenido un hijo al que llamaron Creighton Tull Chany, el posteriormente popular  Lon Chaney Jr., futuro continuador de la carrera de su padre en el cine terrorífico.

En 1915, contraería matrimonio por segunda y última vez con Hazel Hastings.

Unos años antes, en 1912, Lon Chaney conseguiría un contrato con los Estudios Universales para actuar brevemente en varias películas. Tras este primer periodo, Chaney lograría hacerse un nombre gracias a su caracterización de lisiado en "The Miracle Man" (1919), un film dirigido por George Loane Tucker. Su habilidad con el maquillaje y sus espléndidas caracterizadas le convertirían en toda una leyenda del séptimo arte y en uno de los actores mas conocidos de la década de los 20.

The Miracle Man (1919)
Películas como "The Penalty" (1920) de Wallace Worsley, "Oliver Twist" (1922) de Frank Lloyd, "El Jorobado de Notre Dame" (1923) de Worsley, "He who gets slapped" (1924) de Victor Seastrom, "El Fantasma de la Ópera" (1925) de Rupert Julian, "The Monster" (1925) de Roland West, "Tell it to the marines" (1926) de George Hill y sus trabajos con el director Tod Browning como "El trio fantástico" (1925), "Maldad encubierta" (1926), "Garras humanas" (1927), "La casa del horror" (1927), "Los antros del crimen" (1928) y "Los pantanos de Zanzibar" (1929) avalan la gran trayectoria de este mito del cine.

La llegada del cine sonoro no satisfizo a Chaney, quien se mostraba reacio a este avance técnico. Aún asi, debutó en 1930 con un remake realizado por Jack Conway denominado "El trio fantástico", consiguiendo una muy buena interpretación, lo que presagiaba la prosecución de su reinado dentro del cine fantástico en la década iniciada. Cuando Tod Browning quiso realizar una adaptación de la obra de Bram Stoker "Drácula", pensó inmediatamente en su amigo Lon Chaney, pero éste declinó la oferta debido a que estaba sufriendo una pequeña afección de garganta, ocupando su lugar el poco conocido hasta ese entonces actor de origen húngaro Bela Lugosi.

Ese pequeño dolor de garganta ocultaba un temible cáncer que terminó con la vida del actor el 25 de agosto de 1930. Tenía 47 años. Hollywood le rindió un homenaje unas décadas después con el biopic "El hombre de la mil caras" (1957) firmado por Joseph Pevney y protagonizado por James Cagney, Dorothy Malone (en el papel de Cleva) y Jane Greer (representando a su segunda esposa Hazel).

El Fantasma de la Opera
El poder del maquillaje.
El Hombre de las Mil Caras... Así fue como definieron al actor Lon Chaney, debido a que fue capaz de crear personajes de muy distinta indole (jorobado, ciego, anciano, enano, mujer...).


Su nombre no nos es extraño gracias a sus inolvidables interpretaciones, además su habilidad en el arte de la caracterización le valió el éxito y el reconocimiento del público. Él mismo se ocupaba   íntegramente de la creación de sus personajes gracias a las técnicas de maquillaje que aprendió durante su etapa teatral. 

Como explica D. Terenci Moix (La gran historia del cine. Ed. ABC. Madrid), sus créditos en el arte de la caracterización son muy valiosos y justifican, por lo espectaculares, su fabulosa repercusión en las taquillas. En sus mejores creaciones, se reveló un maestro de la pantomina, lo cual explica su abierto rechazo al cine sonoro. En otros casos, llevó su afán perfeccionista hasta límites extremos. Por ejemplo, cuando tuvo que interpretar en "The Penalty", a un hombre cuyas piernas habían sido amputadas por un malvado cirujano, se ató las piernas a la espalda y efectuó toda su interpretación caminando de rodillas.

En el maquillaje de "El Jorobado de Notre Dame" necesitaba cuatro horas y media de preparación y requería setenta y dos libras de goma sobre su espalda para recrear la joroba y para el maquillaje de "El Fantasma de la Opera", se colocó alambres en el interior de la nariz para aumentar su tamaño de aletas. 
En otra ocasión para parecer que era tuerto de un ojo se introdujo una clara de huevo en el ojo.

Muchos maquilladores de la década de 1940 intentaron copiar este maquillaje en el que, aparte de los alambres colocados en la nariz, se utilizó masilla para la nariz, dientes postizos, peluca con la parte frontal calva y pronunciados realces y sombreados para la distorsión facial.


Lon Chaney (Jr.)
El hijo de Lon, Lon Chaney (Jr.), narraba que su padre mantenía su camerino de maquillaje cerrado para todo el mundo y cuando tenía que hacer retoques o modificaciones se suspendía el rodaje y se iba solo a su santuario, y no salía de él, hasta que estaba seguro de que su aspecto era el que deseaba tener.

El padre no reveló sus secretos a su hijo, por lo que una gran parte de su arte murió con él. En la edición de 1929 de la Enciclopedia Británica, Lon Chaney contribuyó con una descripción general y detallada sobre las técnicas de maquillaje cinematográfico y asi explicaba que la necesidad el maquillaje en las películas fue evidente desde el comienzo del cine, pero pocos de los principios del maquillaje teatral fueron aplicados al nuevo arte.

Por eso la figura de Lon Chaney fue sin duda de vital importancia para el desarrollo de importantes caracterizaciones. Con él, aparecieron personajes que conseguían producir en el espectador la sensación de terror y miedo porque  estaba lleno de realismo.

Hoy en día las técnicas de maquillaje son muchos más sofisticadas porque los maquilladores cuentan con una gran evolución en este campo y también se echa mano de efectos especiales y de las recreaciones por medio del ordenador.


Lejos estamos de aquellas técnicas que eran realizadas trabajosamente con materiales caseros como algodón, aceite, clara de huevo, etc., pero que resultaban tan creíbles como los de hoy en día. De hecho, figuras clásicas como "La Momia", "Frankenstein", "Drácula" o "El Hombre Invisible", nos siguen impresionando.


Lon Chaney fue uno de esos hombres del cine que se preocupó por innovar e investigar en la creación de método útiles para confeccionar sus personajes. Tan preocupado estaba porque el resultado de sus caracterizaciones fueran lo más óptimo posible que en una ocasión tuvo que soportar durante todo el rodaje una membrana de huevo dentro del ojo para simular un accidente.



Fuente: angelfire.com

2 comentarios:

  1. fantastico artista....lo admiro desde mi inmfancia

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  2. fantastico artista....lo admiro desde mi inmfancia

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