sábado, 2 de marzo de 2013

PAPA LUNA, EL ANTIPAPA

ESTATUA PAPA LUNA
Benedicto XIII, actualmente considerado como el antipapa, se llamaba Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor, (Illueca (Zaragoza) 1328 - Peñíscola (Castellón) 1423), es más conocido con el apelativo del Papa Luna, papa en la obediencia de Aviñón, cardenal desde diciembre de 1375.

Nacido en Illueca, localidad de la actual Provincia de Zaragoza, en el Reino de Aragón, era miembro de la familia Luna, una de las principales familias aragonesas, emparentada con arzobispos y reyes.

Empezó la carrera militar, como era usanza para los segundones de las casas importantes, pero luego pasó, como también era usanza a la iglesia. Estudió leyes en la Universidad de Montpellier, en la que más tarde fue profesor de derecho canónico.

CASTILLO PAPA LUNA, ILLUECA (ZARAGOZA)
Nombrado cardenal por el papa Gregorio XI en los turbulentos años de la sede de Aviñón, acompañó al pontífice cuando, a instancias de Santa Catalina de Siena, éste volvió a Roma. El papa Gregorio XI, falleció durante los preparativos para su vuelta a Aviñón, huyendo de los conflictos y revueltas en Roma.

Obligados por el pueblo de Roma, que irrumpió en el cónclave de 1378 tirando una puerta y que amenazó con cortarles la cabeza, la mayoría de los cardenales votaron al futuro Urbano VI. Tras la llegada de los restantes cardenales que no habían podido acudir a Roma a tiempo, se consultó a don Pedro sobre la legitimidad del cónclave y con los datos aportados canónicamente se entendió que no había sido legal, puesto que se había votado, no por convicción, sino por miedo, eligiéndose a Clemente VII, que volvió a Aviñón, Don Pedro de Luna fue legado de este pontífice durante 16 años.

CLEMENTE VII
A la muerte de Clemente VII (1394), don Pedro de Luna fue elegido pontífice por 20 votos de los 21, tomando como nombre, Benedicto XIII.

No obstante, Francia se opuso a este nuevo papa de Aviñón que había mostrado no ser tan manejable como sus antecesores, y que además era súbdito de la Corona de Aragón, por lo cual resultaba difícil obligarle a mantener lealtad a la monarquía francesa.

En 1398, Francia terminó por retirar su apoyo político y financiero a la sede papal de Aviñón y se presionó a Benedicto XIII para que renunciara, a lo que el antipapa se negó alegando un daño irreparable a la Iglesia.

Tras un bloqueo militar de los franceses sobre su palacio papal en Aviñón, Benedicto XIII, logró huir de la ciudad en 1403, buscando refugio junto a Luis II de Nápoles. El fin del apoyo francés hizo que también Portugal y Navarra dejaran de reconocerlo como papa, mientras que 17 cardenales abandonaba la obediencia a Aviñón, quedando sólo cinco cardenales leales a Benedicto XIII. Su papado era reconocido ahora solamente por los reinos de Castilla, Aragón, Sicilia y Escocia.


MAPA HISTÓRICO DEL CISMA DE OCCIDENTE
Aunque en un momento dado hubo tres papas simultáneamente, Juan XXIII, Gregorio XII y él, (gráfico anterior), Benedicto siempre adujo que su papado era el válido dado que él era el único papa que había sido elegido cardenal antes de que se produjese el Cisma de Occidente  y, por tanto, el único realmente legítimo.

En la imagen se muestra el mapa histórico del Cisma de Occidente, donde los territorios en rojo son los que permanecieron fieles al Papa de Aviñón, y en azul, los que acataron al Papa de Roma; los territorios que alternaron su obediencia aparecen subrayados en ambos colores.


IGLESIA ARCIPRESTAL SAN MATEO 
Continuando con Benedicto XIII, en 1406, inició conversaciones con Gregorio XII para renunciar de manera conjunta y unificar la sede papal, pero esta posibilidad fracasó al insistir Benedicto XIII en su exclusiva legitimidad.

Incluso alentó la llamada Disputa de Tortosa en 1413 entre canónigos católicos y dirigentes religiosos judíos  en un intento de revitalizar su actividad papal y de contrarrestar el menguante apoyo a su causa, pero, finalmente, en la Iglesia Arciprestal de San Mateo, las tesis conciliaristas, que defendían que el concilio era superior al papa triunfaron y, al negarse nuevamente a renunciar, Benedicto XIII, fue condenado en el Concilio de Constanza de 1415, como hereje y antipapa, y  depuesto junto con Juan XXIII (el entonces reinante papa en Roma) en tanto el Concilio designaba a Martín V como nuevo pontífice.


CASTILLO DE PEÑÍSCOLA
Martín V, envió a España a un legado con la misión de envenenar a don Pedro Luna, pero no tuvieron éxito, ya que don Pedro Martínez de Luna gozó aún de la protección de Alfonso V de Aragón por cuestiones políticas, pero sin real influencia en el resto de Europa.

Don Pedro murió en 1423, a los 96 años en el Castillo de Peñíscola, a donde había mudado la sede papal, en el antiguo castillo de la Orden del Temple.


CLEMENTE VIII
Tras ello sus cardenales eligieron a su sucesor, Gil Sánchez Muñoz, que tomó el nombre de Clemente VIII, último papa de la obediencia de Aviñón, en el Salón del Cónclave del castillo de Peñíscola lugar donde residió hasta su abdicación en Martín V. 

Ésta se produjo en San Mateo, en el Maestrazgo castellonense, el 26 de julio de 1429, principalmente debida a las presiones políticas del rey de la Corona de Aragón, Alfonso V, inmerso en la conquista del reino de Nápoles.


Con esta abdicación se considera que el Cisma finalizó.


Benedicto también fue sucedido por el prelado francés Bernard Garnier, el antipapa Benedicto XIV, que actuó como "papa en secreto", después de haber sido designado como tal por Jean Carrier, uno de los cuatro cardenales designados por Benedicto XIII en Peñíscola y el único que se opuso a la elección de Clemente VIII.


JUANA DE ARCO
Una carta del Conde de Armagnac a Juana de Arco, revela que el arcediano de Rodez, conocía el paradero de Benedicto XIV

Dos novelistas franceses, Jean Raspail y Gerard Bavoux, imaginan que la línea sucesora continuó. Algunos incluso creen que hoy existe un papa de esta sucesión con el titulo de Benedicto XL.


Entre sus obras , se le atribuye un Tractarus contra iudaeos y se conserva un sermón castellano que pronunció en Pamplona en 1390, con motivo de la coronación de Carlos III el Noble, rey de Navarra.


Pero su obra principal fue el Libro de las Consolaciones Humanas (LIBRO), en el que sigue al "Noble Boecio", como señala en el prólogo, esto es, el De consolatione philosophiae de Boecío; la obra fue seguramente redactada en latín y luego traducida al castellano por él mismo o por un autor también aragonés.


No está clara la fecha de su redacción; hay quien piensa en una fecha anterior a su cardenalato, pero otros dan por fecha el 1414, momento en el que sufre el mayor acoso por parte de las potencias europeas.


El tratado se divide en quince libros y 68 capítulos, que enseñan diversos procedimientos para enseñar al individuo a superar las adversas circunstancias de la naturaleza humana.

En la literatura se han escritos varios libros sobre el Papa Luna.

VICENTE BLASCO IBÁÑEZ
Vicente Blasco Ibáñez, escribió la novela El Papa del Mar en 1925, que trata sobre la vida de Pedro de Luna.

En este enlace el libro de Blasco Ibañez. (LIBRO).







JESÚS CAUDEVILLA PASTOR
Jesús Caudevilla Pastor, publicó en 2009 la novela Los Silencios del Papa Luna, que igualmente trata sobre la vida de Pedro de Luna.









BALTASAR PORCEL
El escritor mallorquín Baltasar Porcel, habló en varios momentos del Papa Luna en su novela de 1975, Cavalls cap a la fosca.









JESÚS MAESO
Y por último, otro escritor Jesús Maeso de la Torre, noveló la vida del pontífice en El Papa Luna.










Fuente: Wikip.

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